miércoles, 13 de julio de 2016

AMERICO VILLARREAL GUERRA ( 1 / 2 )


( A los 100 días pedían su renuncia como
 gobernador, por inepto, nepotista, corrupción
 y falto de mando. No respondió a las expectativas.
 Sufría el poder. El poder lo destruyó )
Carlos F. Salinas Domínguez


El 5 de febrero de 1987 el ingeniero civil Américo Villarreal Guerra protestó como gobernador constitucional del estado de Tamaulipas dando paso a expectativas optimistas en la ciudadanía, en razón a que el gobernador saliente el médico Emilio Martínez Manautou, había sido señalado por la opinión pública durante todo su período gubernamental como un gobernador abúlico, indolente, irresponsable y muy borracho. La buena fama con la que venía precedido el entrante gobernador dió orígen a que se creara un clima de optimismo en el sentido de que la actitud y el estilo para gobernar sería diferente.

Integró su gabinete con sus amigos de la infancia y juventud, familiares, amigos de sus amigos o de sus familiares, algunos por méritos en la campaña electoral y los menos con experiencia en el cargo para que fueron designados.

Antes de cumplir los primeros cien días de gobierno la buena imagen del gobernador Villarreal Guerra decayó en forma notable. La línea crítica de la prensa local fué frontal y puntillosa, en gran parte por los casos de corrupción que se hicieron públicos en la administración de los penales y la chocantería de sus colaboradores que no gustó al comportarse de manera similar a los del "manutunato". Y además no se veía mando.

Asi las cosas, la línea crítica no se hizo esperar, en toda la entidad se demandaba gobierno, no se percibía que hubiera, unos ejemplos:

"....durante los últimos días se ha festinado, en los medios de información, que en los primeros cien días de gobierno de Américo Villarreal Guerra, no ha sucedido nada extraordinario, que incluso, ha dejado ver que necesita tomar bien las riendas del gobierno....que debe tener mano dura con sus colaboradores, para que se pongan a trabajar...", Melitón Guevara Castillo, El Diario 25 de mayo de 1987.

....Por todas partes del Estado se manifiesta el vacio de poder, no hay autoridad en el Estado, crece día a día la angustia y la zozobra de las gentes productivas del Estado, saben que no cuentan con el
apoyo de un gobernador enérgico y de firme carácter......el gobernador se ha dedicado a proteger a sus condiscípulos, maestros y familiares...", Víctor Zavala Rangel, "Dardo Político", Reynosa, junio de 1987.

"....Resulta cuestionable que en nuestro estado en algunas ocasiones de conflicto el gobernador demuestre no estar informado.....el día de ayer balacearon la casa de la hija y sus niños de don Fidel Velázquez, el gobernador se enteró 14 horas después.... ", Azahel Jaramillo, El Diario, 29 de octubre de 1987.

".... Teniendo como tema el discurso de toma de posesión del Ing. Américo Villarreal Guerra. Es evidente que en este campo, como en todos los demás de la administración pública, na basta la buena fé, las mejores intenciones y el trabajo agobiador, para tener los resultados que se desean....Fuera de toda duda, falta más temple, más firmeza de parte del señor gobernador...", J. Guadalupe Díaz, El Gráfico, 30 de octubre de 1987.

".... A dos o tres semanas de haberse iniciado la gestión administrativa del Ing. Américo Villarreal Guerra, comenzaron a circular rumores, cada vez más insistentes, en el sentido de que se había entablado una sorda pugna entre los principales colaboradores..... han pasado cien días, de entonces acá, y los rumores aludidos han cobrado fuerza. Ahora ya no se trata de simples chismorreos, nacidos en las calenturientas mentes de los observadores políticos sino versiones fundadas en datos al parecer fidedignos, toda vez que se señalan fechas, nombres y motivos de estos penosos y cada día más frecuentes enfrentamientos internos..." Alfonso Pesil Tamez, La Verdad, 22 mayo de 1987.

"....punto neurálgico del gobierno americanista lo sigue significando como en el pasado, los problemas de seguridad pública, el transporte urbano, los crímenes, la corrupción y la violencia..." Fernando Acuña , El Diario, 3 de noviembre de 1987,

".....sentimos que el Ing. Américo Villarreal Guerra se está "poniendo de pechito " para que lo derroquen, lo cual sería una verdadera desgracia, como nefasto es el derrocamiento de un mandatario en no importa que entidad de la república.....en pocas palabras se está creando una imagen nacional y estatal, que justificaría medida tan radical......a menos que se sacuda de una vez a la cáfila de parientes, cuatachos y demás yerbas que lo rodean....no le responden, ya cumplió con ellos y ahora no tiene más remedio que cumplir con Tamaulipas. O atenerse a las consecuencias....", J. Guadalupe Díaz, El Gráfico, 30 de octubre de 1987.

".....el gobierno de Villarreal Guerra proyecta una pobre imagen de conjunto, de pésima organización, de personalismo de los primeros funcionarios, de pésimo desempeño político y aún antes de cumplir sus primeros 100 días, revela tendencias a la rapacidad, a la corrupción desenfrenada..." J. Guadalupe Díaz , El Gráfico, 5 de mayo de 1987.

Por lo escrito sobre de la imagen que se tenía del gobierno de Américo Villarreal Guerra era poco más que pésimo. Se le señalaba de falto de mando, nepotista, favorecedor de amigos, corrupción galopante, violencia, inseguridad y un largo etcétera. En concreto un decepción. No cumplía con las expectativas despertadas.

Américo Villarreal Guerra, no era un hombre con la esencia para ser gobernador. Era un hombre bien intencionado, decente, sencillo, caballeroso y muy competente ingeniero en materia de irrigación. Era lo que se conoce como un tecnoburócrata. No gozaba el poder, lo sufría, se le notaba en el rostro con la angustia permanente de los miles de problemas no resueltos.

No obstante, al final de su administración, después de seis años de halagos y adulación por parte de sus colaboradores, para su interior sentía que había realizado un buen gobierno, por tal razón el día de la elección para la renovación gubernamental, el domingo 8 de noviembre de 1986, al momento que iba a sufragar fue abordado por los periodistas. Joaquín Alvarez, enviado del periódico UnoMasUno, entonces el de mayor prestigio en el país, le hizo la siguiente pregunta: " señor, ¿ que herencia le deja al nuevo gobernador?, dicen que es muy negra la herencia de su administración ", el gobernador Villarreal Guerra le contestó: "...Le voy a regalar una copia del VI informe de gobierno para que lo lea....deme su nombre para enviarle el informe de gobierno para que se ilustre...". Lo dicho Américo Villarreal para sí había sido un buen gobernador, obvio había perdido el sentido de la autocrítica y realidad. Américo ya no era Américo, el poder lo había deformado.

EPILOGO

Los hechos relatados están consignados en un informe de inteligencia, que se encuentra en el Archivo General de la Nación, que solicitó el secretario de gobernación Manuel Barttlet, a la delegación estatal del CISEN de la que yo era titular.

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PROXIMA ENTREGA: Américo Villarreal Guerra, gobernador de Tamaulipas, ordena desmonte y construcción de una aeropista en el rancho de Jorge de la Vega Domínguez, en Soto la Marina, con recursos públicos.


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13 / julio / 2016.
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